Sobre unos panas ‘blancos’ míos

Dos niños, blanco y negro, abrazados
No le hace si es que acaso
me hayan de acusar de haberme blanqueado
por, quizás, según “maldecir haber de procrearme
Negro mis padres de piel por igual azabache”.
¡Caramba! Tampoco cosa de a personas ‘blancas’
mi pecho andarles lamboneando por cualquier causa.
Tengo unos amigos ‘blancos’ –sepan- que me han brindado
incluso más que Negros cuando he pasado
por episodios aciagos, evidencias de generosidad
acompañada de gran sinceridad.
Nada, pues, de yo percibir en aquellos
señales de racismo u oprobios cualesquiera conmigo.
Como nada de a ellos, yo como Negro,
como sea joderlos en son de revanchismo.
Cuando reprocho el racismo con prójimos cualesquiera
es a modo de plegaria siempre a Dios rogando
que los huéspedes humanos de la Tierra
–Negros y no Negros- caminemos bien hermanados,
con armonía plena, como los hijos que somos
de aquel Supremo Señor Todopoderoso.


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