EL PLACER DE COMER NEGROS

Cama
“EL PLACER DE COMER NEGROS” es una publicación en la que sin pelos en la lengua dejo al desnudo no escasas evidencias innegables acerca de cómo a Negros –a hembras y a hombres- se los ‘comieron’ en el pasado hace siglos, y hoy por igual nos ‘echan al buche’. Con relación a ese endemoniado “COMER NEGROS”, que lo denomino “comenegrismo”, preciso que siempre ha sido un ejercicio desarrollado en especial, o en mayor proporción, por individuos ‘blancos’ –o blancomezclados-; no dejando de señalar a Negros mismos como culpables de aquel proceder pecaminoso y criminal.

NO COMO rellenos aparecen aquí algunas reflexiones que no son propiamente cosa del “comenegrismo” que abordo, pero las incluyo porque guardan relación con la Negrolia. No creo, pues, que por eso se quiebre la médula del libro. Es como cuando, por ejemplo, hago saber cómo Manuel Zapata Olivella “se metió con mi mamá”; que no es porque se la haya ‘comido’.

LOS PEREQUES que aquí pongo–que corresponden a reproches o reprimendas, reclamos o reivindicaciones, condenas o denuncias, objeciones o reparos-, son en procura siempre de que Dios quiera que ya pare la impúdica ‘comedera’ de Negros; que, ¡ajá!, emprendida es por considerarse que con ella se asegura la presencia de placer a granel.

CUANDO HABLO de “mi palenque” no es para recordar el espacio que ayer era erigido como resguardo de Negros que acababan escabullidos de la desalmada esclavización, sino que lo percibo como paradigma o emblema de conciencia preñada de rebeldismo; o, a la par, de ideología cimarrona o de liberación.

COMO REGISTRO aquí palabras y frases que a lo mejor no sean conocidas por algunas personas, por ser a lo sumo propias del Patrimonio Cultural del Pueblo Negro –la Negrolia o Ebanolia-, hay al final de la obra un glosario que preparé pensando en las probables consultas requeridas al respecto de aquellas locuciones; muchas usadas es con el propósito de recordarlas y rescatarlas, para que no mueran en el sombrío desbarrancadero del olvido.


Comentarios