La minga de la ultraderecha

Por eso es que ruego que no haya de cuajar aquella minga o gavilla que, en realidad, ser hecha contra la Colombia oprimida por aquellos individuos oligarcas que precisamente por su ideología retrógrada, inhumana en sí, merecen ser considerados gusanos que viven con la apariencia de pertenecer a la especie humana.
Por supuesto, las mingas y hostilidades de la ultraderecha en pos de joder a los sectores de la Izquierda –recalco, del Progresismo- suelen ser sistemáticas, implacables, macabras. Todo eso motivado por aquella resistirse a perder privilegios distintos que los han acumulado y disfrutado a lo largo de siglos en la Historia. En ese escenario, entonces, pervive la amenaza contra la democracia y la convivencia social en paz.
La intensidad de esas acciones deja en evidencia un patrón de acorralamiento, o de agresividad notoria, que no solo pretende consolidar poderío –en lo político y económico, en especial-; sino los oligarcas de la ultraderecha perpetuar desigualdades e impedir cualquier avance social que amenace sus privilegios. Siendo, pues, esos caníbales sociales que hoy se la pasan enguayabados por haber perdido no esas prerrogativas en 2022 la Presidencia. Cosa que ¡ni por el putas! quieren que se repita en 2026; y que para conjurarlo, machaco, son capaces de recurrir a lo peor. Sí, asesinar para ganar siempre será una opción a la mano de aquellas hienas.
Sobra concluir que debe ser con movilizaciones conscientes, organizadas y vehementes –o con berraquera, sin que no en paz- y con participación abrumadora en las urnas en favor del candidato del Progresismo, como debemos proceder para contrarrestar los riesgos que conlleva cualquier minga o conchabanza de la ultraderecha en aras de no permitir que Colombia siga escalando hacia la cumbre de una sociedad más inclusiva y equitativa, y en paz o en armonía. No dejemos que nos arrebaten las esperanzas de vivir y morir con dignidad.
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