Codicia, egoísmo y envidia
La codicia –o avaricia- hacia el dinero, o cualquier proceder que persiga poderío en general, siendo con obsesión desde lo muy personal, siempre será poderosa razón para que alguien sea incluso capaz de haber de asesinar a personas de su sangre... Tal codicia que peores males puede generar cuando con egoísmo y con envidia combinarse.
No haya ni sombra de duda de que, la codicia, el egoísmo y la envidia son capaces de desfigurar profundamente el carácter humano, capaces de desalmar a las personas que las ponen en práctica. La codicia empuja a querer siempre más y más, sin importar a qué precio conseguirlo. El egoísmo sitúa el interés individual o propio por encima de intereses de prójimos. La envidia envenena la mirada hacia el bien ajeno, convirtiéndolo en motivo para que se manifieste un resentimiento nada lejano de desembocar en cosas peores o fatales.
Puede concluirse, en consecuencia, que aquella trilogía suele ser una de las principales causas de numerosos males que acechan a la Humanidad; y a la Naturaleza cuando es saqueada, depredada. De ahí, pues, que ojalá desde el hogar se inculquen principios y valores que impidan incurrir en aquellas porquerías comportamentales.

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