Por qué no con “MATAGATOS”

Abelardo de la Espriella
Machigua Rompolón, yo, proclamo que no respaldo a “MATAGATOS”...

Porque si resultase elegido presidente de Colombia eso implicaría serios problemas por su nacionalidad gringa, por haber jurado defender y obedecer la Constitución y las leyes de EE. UU. por encima de las de Colombia. Porque aquel emisario de la fascista y canibalesca ultraderecha es misógino, machista, maltratador y acosador carnal de mujeres. Porque elegirlo es para que gobierne TRUMP. Porque a Colombia la llama “platanal”. Por padecer delirio de grandeza -megalomanía-, por lo cual presume ser un dios. Porque ayer era ateo y hoy creyente en Dios solo para conseguir votos de sectas cristianas. Porque dice que “las mujeres lo respaldan por el hecho de tener una verga grande”. Porque insinúa querer ser presidente “solo para pasar a la Historia”, para crecer su ego. 

Porque sin rubor demuestra odiar a los indígenas, campesinos, Negros y pobres en general. Porque anuncia “destripar” –asesinar- a quienes no lo respalden, a los de la Izquierda, a los progresistas en general. Porque por mero capricho propone reducir el Estado en un 50 %, acabando con cerca de 800 mil empleos y con políticas sociales para beneficio en especial de los desamparados; o sea, darle sepultura al Estado Social de Derecho. Porque pregona que habrá de privatizar la educación, la salud y más servicios públicos. Porque no esconde no importarle depredar la Naturaleza porque, supuestamente, “la plata de los recursos naturales vale más que las vidas de personas, de la flora y de la fauna”. Porque parece sugerir atender las necesidades de las regiones dependiendo de la cantidad de votos que le hayan depositado en las urnas para elegirlo. 

Porque cuando lo entrevistan deja en evidencia que no sabe nada de gobernar; y que no conoce con precisión los problemas de Colombia, por lo que no es capaz de proponer cómo solucionarlos. Porque predica: “¡Me vale mondá que digan que odio a los pobres! Cuando solo hago es recordar que nací en cuna de oro, y que ya como abogado –de paracos, narcos y más criminales- pude acumular riquezas económicas enormes. Soy lo que soy gústele a quien le guste, por eso hoy en mi aspiración presidencial no me presento como humilde en procura de votos. No es pecado que, como yo, haya pudientes u oligarcas sin incurrir en procederes al margen de la ley. Culpa mía no es que por cosa del destino, o del tal Dios en quien no creo, abunden personas en la miseria”.

Por oponerse a darles subsidios a los pobres porque, según, “por aquellos regalos es que se vuelven más haraganes y atenidos y mantenidos, que como insuperables mamertos todo lo quieren regalado… Es que los subsidios deben ser para los ricos, que sí poseen la preparación necesaria para producir riquezas y soluciones. En cambio, los pobres solo saben generar pobreza y problemas. Culpa de la ignorancia que suele haber en esa gente”. Porque manifiesta: “En mi gobierno no habrá procesos de paz con nadie. Todos los bandidos que no se acojan a la Justicia serán dados de baja sin la menor clemencia. Prometo ser más implacable que mi casi hermano Bukele”, como dando a entender que “la paz nunca ha sido un buen negocio”. 

Porque comenta: “No hago alianzas con ‘los de nunca’, con los que no las he hecho jamás en mi ejemplar vida pública. Pero no por eso me alejo de sectores políticos, y sociales en general, que no dejarán de ser ‘los de siempre’. Cosa que no la consideren solo como un juego de palabras, o como si yo quisiera proceder como un engrupidor o culebrero. Quiero es señalar con precisión que no armo conchabanzas con personas con hojas de vida manchadas, porque en mi condición de abogado siempre me inclino es por la legalidad”.

Porque pregona que sacará a Colombia de organismos internacionales, como: Organización de Estados Americanos, Organización de las Naciones Unidas, Organización Mundial de la Salud, Fondo de las Naciones Unidas para la Democracia, Organización Mundial del Comercio, Convención Marco de la ONU para el Cambio Climático, Consejo de Derechos Humanos de la ONU, Corte Internacional de Justicia, Corte Penal Internacional, entre más… Eso siguiendo los pasos del enloquecido Donald Trump, que ha retirado a Estados Unidos de casi 70 organismos internacionales. Porque pretende acabar la universidad pública gratuita. 

Porque se jacta de poseer en espacio en las salas de sus mansiones unos arsenales de más de cien armas –incluyendo no pocas de largo alcance-, en cambio de CEPEDA que se enorgullece de poseer una biblioteca con más de diez mil libros. Porque solo en tres hojas registró su programa de gobierno, en el cual la gran mayoría son propuestas cantinflescas precisamente por carecer del conocimiento apropiado de los problemas y necesidades de la Colombia que quiere gobernar para, de pronto, con negocios obscuros seguir enriqueciéndose.

Porque ya dijo que rebajará el salario mínimo legal mensual, por considerarlo muy elevado y perjudicial para los empresarios. Porque procura que la ultraderecha recupere la Presidencia de Colombia para volver a imponer un gobierno sostenido por la barbarie del antidemocrático neofascismo: oprimiendo, y reprimiendo de manera implacable cualquier proceso popular de protesta o reivindicación de derechos; eso incluyendo encarcelar personas incluso sin hacerles juicios, desaparecerlas, obligarlas a salir huyendo para poder sobrevivir, e incluso quizás asesinarlas. Porque de manera despectiva, y racista, declara: “No como de indios, ni de Negros, de ningunos de los de la plebe que salgan de igualados recurriendo a rebeliones o a estallidos sociales para incendiar a Colombia. Palo, plomo y cárcel será lo que encontrarán conmigo”. 

Porque en caso de ser ungido como presidente de Colombia sería un cipayo del maniático y convicto Donald Trump –condenado por cerca de cincuenta crímenes-, para asegurarle a Gringolandia respaldos en sus causas guerreristas y genocidas a lo largo y ancho de la Tierra; para permitirle que a sus antojos haya de saquearnos recursos naturales; para que le compre muchas armas… En suma, para que de TRUMP sea un siempre sumiso lacayo que lo deje andar en Colombia como hacerlo Pedro por su casa; que no le diga ni “mu” por su colonialismo, por su imperialismo. Porque a menudo da a entender querer gobernar –desgobernar- a Colombia solamente como un capricho de niño malcriado o como una mera diversión. 

Porque piensa en acabar la política de entregarles tierras a campesinos; y de pronto permitiendo es que se las despojen a quienes el gobierno de PETRO les ha proporcionado no pocas, como producto del comienzo de una reforma agraria. Porque se siente más orgulloso de sus nacionalidades italiana –por descendencia, y estadounidense por adopción o nacionalización- que de la colombiana. Porque sostiene que algunas comidas colombianas –ajiaco, changua, bocachico- son “potajes para presos”; y que dice que “la champeta es un ritmo musical muy propio de la plebe”. 

Porque no muestra el menor arrepentimiento de cuando muchacho regocijarse con agarrar gatos, amarrarles voladores y hacerlos volar hasta matarlos. Porque anhela de un plumazo acabar la JEP –Jurisdicción Especial de Paz-, queriendo asegurar que alrededor de crímenes de Estado, en especial cometidos por miembros de la Fuerza Pública, no haya verdad, solicitud de perdón, reparación ni compromiso de no repetición. Porque deja la impresión de ser más inhumano que Caín, que Nerón y que los genocidas Hitler, Netanyahu y su compatriota Trump.

Por muchas más razones no respaldo a “el abogado del Diablo”.

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