CEPEDA y una Constituyente

La inenarrable perversidad de los medios de comunicación de la ultraderecha de Colombia es desbordada, no haya ni sombra de duda… Publican, por ejemplo: “CEPEDA hoy anda desesperado buscando respaldos del Centro, asegurando que no propone una Asamblea Nacional Constituyente. ¿Será que le funcionará esa embustera jugada?”.
¡No jodan, canallas embaucadores! Bien saben que en ningún momento CEPEDA ha propuesto una Asamblea Nacional Constituyente. Sí ha hablado él de aquella, pero precisando: “Mi prioridad es que le apostemos a un Acuerdo Nacional para mirar cómo manejando consensos en medio de las divergencias haber de sacar adelante algunas necesarias reformas sociales y políticas públicas para provecho de la Nación; y en especial, obvio, para beneficio de los sectores más vulnerables de nuestra sociedad”. Como si eso encarnara algún pecado, o un crimen.
CEPEDA ha pregonado con precisión meridiana: “De ser presidente de Colombia, primero buscaré un Acuerdo Nacional; y si este se materializa, no habría que convocar una Constituyente. Sin embargo, si no hay acuerdos, habría que mirar la opción de la Asamblea Nacional Constituyente; que es una herramienta legítima prevista en la Constitución Política de Colombia para reformarla –Artículo No. 376-, y que sería precisamente solo para abordar los asuntos previamente acordados; y, seguro, en ningún momento para introducir cambios que generen situaciones conflictivas; como eso de la reelección presidencial, que no me agrada; o pretender, como tampoco lo percibo bueno, alterar el sistema de ‘pesos y contrapesos’ –para garantizar la independencia de poderes, o evitar la concentración de poderes en un organismo del Estado- y más reglas de juego democráticas. Nada, pues, que haya de generar inestabilidad institucional, ni divisiones profundas en la sociedad colombiana que lo que hoy más requiere –después de no pocos años de irracional violencia-, ¡es paz! No esa polarización que por no respetar las diferencias ideológicas, o de cualquier naturaleza, nos ha sumergido es en muchos episodios de violencia, de barbarie.
...Eso no es lo ideal. Si por anhelar esa Colombia con justicia social y en paz, con prosperidad para toda ella me gradúan de ser, según, un emisario del comunismo, pues ¡honor que me hacen! Porque yo el comunismo siempre lo concibo es como ese anhelo de procurar el bien común… Reitero, aquel comunismo como la misión de buscar y asegurar el bien, o prosperidad para TODOS, ¡para el común, pues!; pero eso sí, sabiendo que por eso los oligarcas no gustar de mí cuando proclamo que cualquier gobernante, o dirigente, debe siempre procurar favorecer primero a los más desamparados de la sociedad. Siendo eso lo esencial del ejercicio de la Política. ¿O no?”.
…Hay unas palabras arriba que, aun siendo solo salidas de mi cerebro y de mi alma, yo Machigua Rompolón, no las hallo como si fueran de CEPEDA; a quien, recalco en estas horas, lo conocí desde cuando él era muy pibe (aunque un año él mayor que yo)… Bueno, cuando nos conocimos en la JUCO (organización juvenil revolucionaria sin ser guerrillera, como pregona la Derechanda; cuando Revolución es "cambio", en el sentido de procurar justicia social, como lo hizo CRISTO)… Con ideas revolucionarias, pero nunca él (como tampoco yo) con precisión u obsesión enarbolando banderas de violencia. ¡Para nada! Por eso, reitero, eso de asociar a CEPEDA con las FARC no deja de ser más que un embeleco sin pie ni cabeza. Eso de verlo abrazado con unos guerrilleros de las FARC es bien sabido que él (como presidente da la “Comisión de Paz del Congreso de Colombia”) en 2016 (y antes y después, con el ELN) mucho coadyuvó para que las FARC dejaran de ser una guerrilla que a Colombia le dejó, más que recuerdos macabros, ¡horrendos!
Pues, si quieren, invénteles más cosas repulsivas al CEPEDA que sin él ser un dios no creo que se las hallen en su vida; pero, lluevo sobre mojado, dejen de joder con eso de ser CEPADA "el Heredero de las FARC"; cuando abundan evidencias de que MATAGATOS" sí es "el Heredero del Paraquismo"... Muchos comandantes de aquella máquina asesina hoy lo siguen echando al agua. Distinto es que por su nacionalidad gringa TRUMP lo deje sano... Recalco: recordar el nombre de "MATAGATOS" y más verlo y por escucharlo, es de una que me manda al baño a vomitar...
...CEPEDA ha sido y es: democracia, es decencia (como personaje público y privado sin manchas, sin considerarlo un prójimo perfecto; porque inmaculado solo ser Dios), y es talento (aunque, según, “no buen orador por discursos leídos en campaña”; cuando él ser gran orador en el Congreso durante muchos años sin improvisar palabras) y menos de en ese escenario hablar con una hoja escrita. Distinto ser que CEPEDA en campaña haya proclamado su programa de gobierno con precisas y razonables letras escritas, que para la Historia queda que ser algo majestuoso (paradigma de seriedad, de responsabilidad; insinuando: "Lo que lo anuncio lo cumplo"); en cambio del candidato de la neofascista ultraderecha (De la Espriella) que presentó en dos hojas un cantinflesco programa de gobierno; que siendo, y creo que será, ese solo ridículo (y ofensivo para militares de verdad) “Firmes por la Patria”… ¿Cuál “Patria”? ¿Colombia o la de su jefe de campaña y compatriota convicto pederasta y genocida TRUMP?...
Concluyendo: le atribuyen a CEPEDA la autoría de una propuesta de Constituyente sin eso corresponder a la realidad, como ha quedado corroborado. Distinto es que la roñosa ultraderecha insista en propalar esa mentira con el propósito de joder a CEPEDA, de sembrar miedo alrededor de su candidatura para entonces favorecer a la suya representada por el despreciable malandrín De la Espriella, “el MATAGATOS”. O sea, CEPEDA hablando en español colombiano, pero la ultraderecha propala que se ha pronunciado él incluso en el idioma de los marcianos; que ni siquiera en chino hablando para Colombia y para el Mundo que no todo comprender aquel idioma.
Subrayo: la Asamblea Nacional Constituyente es una herramienta consagrada en la Constitución Política de Colombia, y no creo que ahí haya quedado aquella solo para decoración o como mero saludo a la bandera. Es decir, hay que apelar a tal opción siempre y cuando el constituyente primario –el pueblo- así lo considere. En mi caso –no hablando en nombre de CEPEDA- opino que en una eventual Constituyente podrían abordarse asuntos como estos:
1. Establecer instrumentos más precisos y más efectivos que los presentes para garantizar el reconocimiento y aplicación de derechos fundamentales que no poco suelen quedarse en meras palabras en la Carta Magna y en más normas.
2. Creación del Sistema Nacional de Reforma Agraria… Tierras requieren millones de colombianos que no la poseen hoy; como asegurarles a quienes las tienen legítimamente, incluso desde horas inmemoriales, que no se las despojen a sangre y fuego.
3. Incluir como norma constitucional el rol de encarar con seriedad y responsabilidad el cambio climático; muy a pesar de quienes empeñarse en el negacionismo sobre aquel crucial problema que amenaza la supervivencia de la Humanidad. Cosa que de no poca monta ser
4. Reforma a la salud. Sobre todo para que aquella deje de ser percibida más con criterio económico que humano… Pero como muchos congresistas de la Derecha son financiados en sus campañas, y por los favores distintos que reciben, entonces legislan –aprobando o reprobando- en pro de sus benefactores; y a don Pueblo ¡que se lo lleve el Diablo! ¡Remalparidos que son!
5. Reforma Pensional, en caso de que la Ley 2381 de 2024 sea declarada inconstitucional o inexequible por la Corte Constitucional; en la cual no deja de haber compinches de la opresora Derecha… ¡La Justicia politizada!... Cosa de garantizar que incluso, por ejemplo, los recicladores, tengan derecho a una pensión cuando acrediten algo de tiempo y aportes –en la medida de sus precarias posibilidades-. Que ser, digamos, que los ricos corroboren generosidad diciendo “que aquellas personas por lo menos cada mes reciban –con nuestros benévolos aportes- algo para que sobrevivan aunque no hayan laborado al servicio del Estado en condición de servidores públicos”… Cosa de gusanos presumiendo ser humanos es de las riquezas no darles ni una migaja a quienes mucho necesitan para sobrevivir. ¿O no?...
6. Reforma a la Justicia. En especial reglando lo pertinente para impedir los denominados “choques de trenes” entre las altas Cortes y más instancias judiciales, o administrativas y en general de control... También creando un mecanismo de elección de magistrados que no permita la ya mencionada politización del poder judicial, que incluye eso de la “puerta giratoria”: “Te elijo para que nombres a los míos”, o eso de “te doy para que después me des”. ¡Porquería!
7. Estatuto del Trabajo, como actualización del anacrónico Código Sustantivo del Trabajo –hoy vigente desde 1950-. Bueno, en el gobierno de PETRO por ventura se pudo avanzar no poco en una REFORMA LABORAL procurando reconocerles, y devolverles, derechos en especial a millones de humildes trabajadores. ¡Obvio!, eso al acaudalado empresariado y a sus compinches en el Congreso y en las altas Cortes no les cae bien para nada. ¡Canallas!
8. Reforma política, que incluya cosas como estas que considero pertinentes:
a. Reducción del número de congresistas: 2 senadores y 2 representantes por cada Departamento; y 3 senadores y 3 representantes por Bogotá, como honrando su condición de ser la ciudad capital de Colombia. Eso, concibo, como una manera de asegurar participación equitativa que no solo medida por la cantidad de población; pues los derechos deben ser por igual para la generalidad de la sociedad.
b. Reducción del salario mensual de los congresistas: máximo 10 salarios mínimos, con descuentos efectivos por inasistencias a sesiones sin justificación… Duele que haya una parranda de vivarachos que se la pasen, además de ser vagos y mediocres, como verdugos de que quienes los elegimos es para que nos ayuden a salir de la inmunda social; pero, en cambio, hacen conchabanzas con los poderosos para que nos den sin vaselina por el culo. ¡Basuras!
c. Restructuración del Sistema Nacional Electoral; sobre todo poniendo la mirada en el Consejo Nacional Electoral: funciones, modo de conformación, requisitos para integrarlo… Que no sea, pues, un órgano compuesto por personas que deban decidir asuntos cruciales dependiendo de quiénes las eligieron o las designaron dependiendo intereses o ideologías.
d. Conformación de listas para corporaciones públicas. Con la garantía de que haya participación, ojalá equitativa, de los diferentes sectores sociales… O sea, asegurar que la democracia sea, en realidad, participación de diferentes matices sociales: lo étnico (Negros, indígenas o mestizos; que más mestizos –o híbridos étnicos- es lo que hay; aun muchos creyéndose dizque “blancos”); lo etáreo –o de edad (jóvenes, adultos o ancianos)-, lo de sexo (mujeres u hombres), las orientaciones sexuales (gays, lesbianas, o en general la población denominada LGTBI+Q), la clase social (acaudalados y empobrecidos por ser oprimidos por oligarcas)… ¡Lo que sea que nos diferencie, pues!
e. Financiación de campañas: definir, según se considere qué ser lo mejor, si solo sea estatal o si pública y a la par privada… Cosa que siempre será muy compleja, en especial por los intereses de conglomerados privados que, valga la redundancia, siempre suelen oponerse a que sus intereses resulten afectados en lo concerniente a sus bolsillos; por lo que hacen el denominado lobby –o cabildeo- para que sus aliados en las corporaciones públicas, y en más instancias del Estado, procedan como los beneficiados como los capos benefactores quieran.
f. Participación política de servidores públicos… Recalco: no prohibir que los servidores públicos participen en la Política; sino, eso sí, que no lo hagan apelando a sus cargos o empleos para coaccionar respaldos. En suma, que no aprovechen sus condiciones de tales ni el erario para respaldar a sus candidatos. Prohibir esa participación en la Política bajo aquellas condiciones es coartar derechos, es cercenar principios democráticos. Es, ¡cómo no!, a uno mocharle la madeja o el hilo de su sagrado derecho a la libre decisión.
g. Rendición obligatoria de cuentas de miembros de corporaciones públicas, y Presidencia de la República. No cumplir aquello primero, ni corroborar estar representando o gobernando bien, sea razón o justificación para emprenderles procesos de revocatorias de los mandatos. Como quien dice: “Si nuestro matrimonio no funciona, busquemos el divorcio”. Porque, ¡carajo!, el colmo de las desgracias que uno elija para que le sirvan y resulta que los elegidos ya en el churubito no hacen sino darles palo y rejo a los electores.
9. Creación de mecanismos legales que permitan hacerles frente a los bloqueos –a menudo muy caprichosos, o por defender los intereses de oligarcas- de proyectos de ley que suele haber en el Congreso de parte de opositores al Gobierno de turno… Pero, señalo, mera ilusión; ¿Pues cómo garantizar eso, cuando muchos congresistas –o cualesquiera miembros de corporaciones públicas elegidas por voto popular- llegan con distintos intereses que suelen ser más los de sus bolsillos?... ¿También cuando saben que no es paja eso de que “hecha la ley, hecha la trampa para violar la ley, y la ley hecha para violar la trampa”?...
Quede bien claro que si cosas como las anteriores no son aprobadas en el Congreso por carencia de voluntad política, o por diferentes mezquinos intereses, entonces se hace necesario procurar darles vida echando mano de la Constituyente.
Precisando que lo anterior es lo que considero como prioridad para ser abordado por una Constituyente, hay que reconocer que en estos momentos mucho indica que no hay consenso para hacerla; porque los niveles de polarización, reflejados en los resultados de los comicios del 31 de mayo hogaño, han ido creciendo. Significa, pues, que aquello señala hoy día un camino bastante culebrero para encontrar el consenso recomendable. Se sabrá un día –ojalá pronto- si la propuesta de Constituyente avanza o si, por el contrario, se suspende y mejor –como propone CEPEDA- se insiste en un “Pacto Nacional”.
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