¿De la Espriella contra la corrupción?

Sin embargo, mucho indica que aquellas palabras podrán resultar en mera cháchara, solo en retórica, o en palabras llevadas por el viento. Pues evidenciado queda que De la Espriella arranca con un gabinete ministerial representado por muchos de los de siempre que, según, serían “los de nunca”. ¡Qué risa y rabia! Tales almas entre las que haber no pocas que causan polémicas por hoy hallarse (o en el pasado) bajo investigaciones penales, fiscales y disciplinarias por acciones de corrupción y por más crímenes. Significa, entonces, que De la Espriella incurrió en incoherencia palmaria. O, mejor, que lo suyo solamente corresponder a un embeleco de campaña proclamando esa “mano dura contra la corrupción”. ¡Muy pajudo ese individuo!... Desde luego, el hecho de designar a personas investigadas no implica necesariamente que ya hayan sido condenadas, asistiéndoles el derecho de la presunción de inocencia; pero eso suele impactar negativamente la credibilidad del Gobierno, por lo que craso error es dar ese papayazo cuando es muy posible evitarlo.
Quede claro que lo anterior no debe generar ninguna sorpresa; porque aquel macabro personaje es propietario de una personalidad que siempre ser embustera, embaucadora, culebrera; y porque su vida ha estado marcada por unas relaciones obscuras, en andanzas con malhechores de distintas y de las peores calañas. Por tales circunstancias el pueblo colombiano debe estar plenamente advertido de que, seguramente, “el abogado del Diablo” hará un gobierno cimentado en el quehacer de las mentiras; cosa que, por supuesto, nada positivo le habrá de representar a la Nación.
Desgracia, en consecuencia, que Colombia de 2026 a 2030 haya de ser desgobernada por alguien que se la pasa de engaños en engaños. Como cuando inscribió su candidatura presidencial presentando más de tres millones de firmas falsas. Ni se diga de haber ganado la Presidencia recurriendo –de acuerdo con evidencias que al respecto abundan- a numerosas bellaquerías, que bien sabido que no apenas fueron los escandalosos fraudes electorales ni la compra descomunal de votos… Una vez más, ¡que Dios a Colombia la salve de las garras del diabólico therian que se cree “tigre”. ¡Pachucho!, quisiera que ojalá mis palabras acusadoras me las deba tragar porque De la Espriella corrobore que sí anhela en realidad ponerle cortapisas a la repugnante corrupción. Pero es que por lo de sobra conocido sobre sus rasgos personales, percibidos como indeseables, se hace muy berraco creer que pueda cumplir la promesa en mención. Concluyendo: complejo creer que cumplirá con “mano dura contra la corrupción” quien ha sido corrupto y decidió designar como equiperos a no pocos corruptos.
Cuando el Diablo hace hostias. ¡Jajajaja!
ResponderEliminarHola, Zurdo Casas, saludos. Reitero: ojalá sí pudiera De la Espriella cumplir su anuncio contra la corrupción, pero es complejo creerle a quien ha sido corrupto y gobierna con corruptos. Gracias por tu comentario.
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